Al final de 2023, Costa Rica se encontraba en una coyuntura crucial, preparada para dar forma a su trayectoria futura en el ámbito de la Inversión Extranjera Directa (IED). Dado que el año pasado marcó un cambio significativo en el enfoque del país para atraer inversiones, ahora todos los ojos están puestos en las perspectivas prometedoras que se avecinan. La madrugada de diciembre de 2023 trajo consigo un anuncio trascendental del Ministerio de Comercio Exterior: la atracción de IED hacia regiones fuera de los confines de la bulliciosa Gran Área Metropolitana (GAM) fue duplicada. Este momento decisivo enfatiza el compromiso de Costa Rica de descentralizar el crecimiento económico y fomentar el desarrollo en los diversos paisajes de la nación.

A raíz de este logro, la pregunta que surge es: ¿qué le depara el futuro al panorama de inversiones de Costa Rica? La respuesta está en una plétora de factores, tanto nacionales como globales. Si bien persisten las incertidumbres en los frentes geopolítico y macroeconómico, Costa Rica sigue siendo un modelo de oportunidades en medio de mareas cambiantes. La esperada caída de las tasas de interés en potencias económicas clave como Estados Unidos y Europa presenta una oportunidad auspiciosa para que Costa Rica atraiga una nueva ola de inversión.

Las corporaciones multinacionales, ávidas de nuevas vías de crecimiento, pueden encontrar consuelo en los fundamentos económicos estables, la infraestructura sólida y la fuerza laboral calificada de Costa Rica. Sin embargo, el camino hacia la prosperidad no está exento de dificultades y desafíos. A medida que el país traza su rumbo hacia adelante, debe enfrentar de frente el espectro de la apreciación de la moneda y sus ramificaciones en el costo de hacer negocios. La reciente apreciación del colón plantea un dilema para las industrias que dependen de las exportaciones y la inversión extranjera, y requieren medidas rápidas para mitigar su impacto. Las empresas que operan dentro de las zonas de libre comercio de Costa Rica, la columna vertebral de sus inversiones (aproximadamente 51% del IED), han hecho sonar la alarma, instando a las autoridades de poner en vigor medidas para estabilizar el tipo de cambio y salvaguardar la competitividad. Hay mucho en juego, pero también lo son las oportunidades de innovación y adaptación.

En medio de estas pruebas y tribulaciones, la propuesta de valor de Costa Rica como destino de inversión sigue siendo firme. Más allá de los incentivos fiscales, el país cuenta con una gran cantidad de activos intangibles: una fuerza laboral reconocida por su destreza lingüística, perspicacia técnica y espíritu emprendedor. Sin embargo, para desbloquear realmente todo su potencial, Costa Rica debe adoptar un enfoque holístico para la promoción de inversiones. Esto implica no sólo cortejar a nuevos inversores sino también nutrir los proyectos existentes, fomentar su crecimiento y garantizar su viabilidad y sostenibilidad a largo plazo.

Mientras navegamos hacia las aguas inexploradas de 2024, Costa Rica se encuentra en la cúspide de una nueva era de prosperidad. Armado con una visión audaz, una determinación firme y un compromiso con la excelencia, el país está preparado para emerger más fuerte y resiliente que nunca. Sin duda, el viaje que tenemos por delante estará plagado de desafíos, pero es superando estos obstáculos que Costa Rica escribirá el próximo capítulo de su histórico legado. Con una determinación inquebrantable y un espíritu de innovación, el futuro nos llama, lleno de promesas y posibilidades.

Para más informaciones: https://blplegal.com/es/costa-rica-que-nos-traera-el-2024-en-ied/

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